El estado Sucre es poco conocido en el país como
vivero de artistas populares, al contrario de la mayoría
de los estados occidentales, cuya producción, tanto
en lo que respecta a los pintores como a los escultores, ha
sido justa y ampliamente divulgada dentro y fuera de Venezuela.
Esta nota solo quiere ser una voz de aliento para todos
aquellos que hoy trabajan en el rescate de la herencia cultural
de nuestra tierra. No pretendemos examinar las causas del
olvido en que han permanecido no sólo nuestros artistas,
sino también las obras de arte, especialmente de
arte religioso colonial que deberían ser orgullo
para nuestro pueblo y han sido descuidadas o depredados
al punto de no ser hoy ni la sombra de lo que quien escribe
conoció en su infancia. Como ejemplo la iglesia de
Cumanacoa, cuyo púlpito, lo recordamos los cumanacoenses
de hace algunos años, poseía hermosísimos
altorrelieves tallados en madera, ¿dónde está
ese púlpito que las nuevas generaciones no llegaron
a conocer?
Esta nota tampoco intenta ser una denuncia, es apenas una
palabra de estímulo para quienes dedican conocimientos,
tiempo y esfuerzos para dar al estado Sucre el motivo de
orgullo de proclamar que tenemos arte, artistas y herencia
cultural, factores que deben servir para elevar la autoestima
de los sucrenses y despertar el interés por conocerlos
y conservarlos.
Quizás en estos momentos existe un mayor conocimiento
de nuestro patrimonio que en el pasado y una generación
de venezolanos mejor preparada para proteger este legado.
Son ellos quienes tienen que llegar hasta los que diseñan
las políticos estatales y constituir semilleros que
serán los que defenderán ese patrimonio en
el futuro.
Recordemos que quien no sabe de donde viene, tampoco sabe
para donde va. Los artistas populares nos dan constantemente,
con su intuición, una muestra de creatividad natural,
de lo artístico y de lo bello. Tienen la capacidad
de reconocer el valor del arte, de crear, de perseverar,
de promover y en cierta forma son los puntales y la fuente
para la defensa de lo genuino, que es lo mas universal de
la creación.
Zetrniro López Ramírez
Caracas, 4 de octubre del 2002
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