Cristo Crucificado
(Talla en Madera, 2 metros de altura sin la cruz)

 

Pablo E. Avilán
1929- 1999

un hombre sin Dios es un hombre vocío y sin fe, es un hombre perdido...

Nació el día 14 de enero de 1929 en Caracas. Desde La edad de 10 años comenzó a trabajar la madero. Estudió en la Escuela de Artes y Oficios de Caracas en el año1945, En 1955, participó en La creación de los talleres de Arte del estado Nueva Esparta. Sabemos hay día de Pablo Avilán a través de sus tallas: un Cristo con el cuerpo vencido y agobiado, y un Nazareno adolorido con una cruz muy pesada. Ambas obras claman compasión, como él al final de sus días. Sus últimos años vivió bajo la premisa: “devolverle a la sociedad lo que de ella he aprendido...” Sus tallas se conservan en la Iglesia de Cüiria, como fuera su deseo. Fue uno de los primeros artistas populares declarados Patrimonio Cultural Viviente del estado Sucre.
El encuentro con la escultura de Pablo Avilán nos traslada a ese mundo pleno de espiritualidad y dramatismo típico del Románico Español. La belleza de su obra tiene su origen en la grandeza de la composición que nace de un trazado geométrico condicionado por el tronco y que le sirve de base para su creación. Todo esto dentro del exquisito, sutil y excelente manejo de la difícil técnica de la tolla en madera. El exagerado alargamiento de los miembros, la distorsión anatómica, el crudo, expresivo e intuitivo lenguaje lejos de ser percibidos como errores, enriquecen su obra dándole una mayor carga expresiva e imprimiéndole un sello de originalidad.

La ausencia de policromía en sus tallas, parece obedecer a una búsqueda de sensualidad y vida palpitante que transmiten la textura y matices de las maderas criollas, las cuales con el debido y acertado tratamiento de las superficies logran superar en veracidad y placer a las encarnaciones con óleo o sapolín. Pablo Avilán, sin grandes pretensiones, con uno gran humildad, reconstruye un mundo interior lleno de espiritualidad, en la búsqueda por aliviar el alma.