La Garza
(Madera de mangle, altura 50 cm.)
 

Raul Boada

“…la mar me ha dado todo, en una época fue la pesca; ahora en lo playa, los palos que recojo y con ellos hago las garzas...”

Nace el 3 1 de noviembre de 1929 en a ciudad de Irapa, del Municipio Mariño, donde actualmente vive, en la Calle La Marina, frente a la Playa. Las visita las recibe allí, bajo a amable sombra de un árbol. Cuando era un muchacho conoció a Henri Chariere Papillón, quien e enseñó a trabajar el modelado con la masa de harina de trigo coloreada, “. . era un trabajo complicado y laborioso Luego se hizo pescador para poder mantener a su familia; ahora ya solo en su vivienda, retoma dos trabajos que e gustan: la pintura de los rótulos en los botes y la escultura de las garzas. Su presencia en salones y bienales se debe siempre al generoso préstamo de algunos coleccionistas particulares, ya que este creador ha preferido mantenerse al margen de toda actividad expositiva.
Tras largos paseos por la playa, Raúl regresa cargado de hallazgos: raíces, trozos de mangle y clemón que sugieren formas naturales.
Luego, sin prisa y sin pausa, estos elementos son transformados en aves marinas. Sin pretender un realismo extremo Raúl, al igual que Brancusi, capta a energía vital del ave, lo esencial de su forma aerodinámica y el instante efímero de alzar el vuelo. Las garzas de Raúl Boada son una invitación al reposo y a la meditación, traen consigo el murmullo del mar y el frescor de la brisa marina.